miércoles, 28 de marzo de 2018

Marcelo “Maxi” Margni Obispo Auxiliar de la Diócesis de Quilmes


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Marcelo “Maxi” Margni fue consagrado como Obispo Auxiliar de la Diócesis de Quilmes


 Hermanas y hermanos:

El Santo Cura Brochero decía: “En la Última Cena el amor del Corazón de Jesús (ante tantas afrentas y traiciones) es cuando se acrece, se vigoriza, se agiganta, se rebalsa y se revienta, si puedo expresarme así, y hace entonces un milagro de amor que puso en admiración y espanto a los mismos ángeles” (Plática sobre la Última Cena de Jesús; primer día de la 3ª. Semana de Ejercicios Espirituales. “El Cura Brochero”. CEA. Pag. 81)

Reunidos para celebrar tan grande misterio de amor, nuestros corazones rebosan de alegría en este día. La Iglesia de Quilmes está de fiesta. Dios nos regala un nuevo obispo. Delicadezas de su amor, manifestado en el corazón bondadoso del Papa Francisco que nombró al Padre Maxi en respuesta a mi pedido de un obispo auxiliar.

Has elegido como lema: “SEGÚN TU PALABRA”

Esa Palabra ha sido proclamada hoy. Dios se hace presente en la vida de Jeremías. Desde el inicio establece una relación de amor de Padre con él. Lo conoce interiormente, desde el seno de su madre. Le habla al oído, le expresa su amor, le propone una misión, le garantiza que no lo dejará solo, y que lo ayudará. Jeremías es consciente de sus limitaciones, de su fragilidad, de su poca cosa: “¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven”.

Desde el día que aceptaste este llamado que Dios te hizo por medio del Papa Francisco para desempeñar esta misión, querido hermano Maxi, has ido experimentando fuertemente estas vivencias del profeta. Lo has contado en tantas ocasiones; lo compartiste con tus hermanos sacerdotes y con los fieles, y también en tus variados contactos. Pero particularmente, recuerdo un momento de gracia que vivimos juntos el pasado 9 de enero, con todos los seminaristas, en la pequeña capilla de la Casa de Ejercicios de Villa Cura Brochero (Córdoba). Los que estuvimos allí fuimos testigos de un verdadero abrazo consolador de ese Dios que te ama ¡Nada menos que ante la urna que guarda las reliquias del Santo Cura Brochero! No sé de dónde te brotaron tantas lágrimas. Más que demasiado joven, te mostraste en tus palabras, entrecortadas por la emoción, con un corazón de niño en brazos de tu Padre. Allí mismo trajiste el recuerdo de otro momento de gracia vivido hace más de veinte años, cuando con tu compañero el Padre Eduardo Silio, participantes de un encuentro de pastoral vocacional en Córdoba, con sus ahorros se costearon una escapada hasta ese lugar al que sólo conocían de oídas, por los apasionados comentarios del Padre Gino. Sin duda, allá lejos, el Cura Brochero anticipaba la gracia de este día que estamos celebrando.

Hoy vivimos con profunda alegría una realidad que nos trasciende y nos invita a fijar la mirada en Jesucristo, el enviado del Padre para salvar al mundo. Él envió a su vez a los Apóstoles para que, llenos del Espíritu Santo, anunciaran el Evangelio y reuniendo a todos los hombres en un solo rebaño, los santificaran y los pastorearan. A fin de asegurar la continuidad de este ministerio hasta el fin de los tiempos, los Apóstoles eligieron colaboradores a quienes comunicaron por imposición de las manos, que confiere la plenitud del sacramento del Orden, el don del Espíritu Santo que habían recibido de Cristo. De este modo se ha conservado tan importante ministerio a través de los tiempos. Por el ministerio paternal del Obispo, el mismo Jesucristo sigue predicando el Evangelio, administrando los sacramentos de la fe a los creyentes.

Todo esto lo hace el Obispo, pero con un único estilo, el de Jesús, “que no vino a ser servido, sino para servir y dar la vida en rescate por una multitud” (Mt. 20, 28)

Estamos ante la Catedral de Quilmes. Al mirarla, viene a nuestro recuerdo la persona del primer pastor diocesano, el Padre Obispo Jorge Novak, quien te recibió en el Seminario y te ordenó sacerdote. Aquí mismo él fue ordenado obispo aquel 19 de septiembre de 1976. Ese día dijo: “Es nuestra más urgente tarea como comunidad cristiana la evangelización, la que hallo expresada en esta frase punzante del Apóstol: “Pobre de mí si no predicara el Evangelio” (1 Co. 9, 16). El Padre Obispo Jorge anticipó fehacientemente lo que hoy Francisco llama “una Iglesia en salida” cuando dice: “En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de “salida” que Dios quiere provocar en los creyentes… Salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20) Novak mantuvo siempre encendida en su corazón la llama ardiente de la misión, que lo llevó a estar atento a la realidad del hombre y de la mujer de este sur de Buenos Aires. Así se expresaba: “Llegué como obispo de una diócesis de obreros, y hoy me toca pastorear una diócesis de desocupados” (Luis Liberti. “Jorge Novak, testigo y sembrador de esperanza”, pg. 280).

San Pablo, en su segunda carta a los Corintios que se ha leído, dice: “Investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos… Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús (4, 1.5). Estas palabras, querido hermano Maxi, nos consuelan, ante el temblor que nos causa sentir lo sagrado de este inmenso servicio. “Llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios” (4, 7) Algo así es lo que Novak experimentaba, luego de veinte años como obispo de Quilmes, cuando dice: “En mi ordenación episcopal, el consagrante principal me formuló esta pregunta: ¿quieres mostrarte afable y bondadoso, en el nombre del Señor, con los pobres, con los que no tienen casa y con los necesitados? Contesté: “Sí, quiero”. No podía imaginar en ese momento los alcances de la pregunta y de mi respuesta. El propósito era sincero, pero lo que me demandaría el ministerio en ese campo sólo se develaría paso a paso”. Estamos ante un acabado ejemplo de lo que es la formación permanente de un obispo.

Las cuatro estrellas de tu escudo episcopal hacen referencia a esos cuatro cauces por los que se desplegó la vida de esta Iglesia de Quilmes, de la mano de su primer obispo: la opción preferencial por los pobres, la misión evangelizadora, la defensa de los derechos humanos y el servicio a la unidad de los cristianos. Cuatro estrellas que brillan en nuestro camino, nacidas del corazón de este Siervo de Dios, a quien miramos como intercesor, y que el Papa Francisco, el pasado 2 de febrero lo definió así: “Novak es una verdadera luz en el episcopado argentino”.

Ese día tuve la oportunidad de agradecerle a Francisco personalmente la gracia de tener nuestro obispo auxiliar. El Papa nos da la clave para vivir nuestro ministerio episcopal, en esas palabras dirigidas a los obispos latinoamericanos en Brasil: “Quien conduce la pastoral es el Obispo. El Obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear… Los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida… Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos.

Nada seríamos si no es por aquellos que nos dieron la vida y nos formaron en el amor: la familia. Gracias mamá Liliana (“Lili”) por entregar tu hijo a Dios y a su pueblo. Maxi siempre cuenta anécdotas familiares… ¡Gracias Laura y famlia; gracias Marcos y familia.! Y al papá Juan Carlos, representado por estos familiares venidos desde Suiza, trayéndonos el recuerdo del bisnono Celestino Margni que dejó su familia y su tierra buscando un porvenir mejor para sus hijos. Estos familiares han venido acompañados por el párroco de Medeglia, que décadas atrás también desempeñó su ministerio en Berazategui y otros lugares de la diócesis. ¡Gracias por acompañarnos!

Gracias al Presbiterio de la Diócesis de Quilmes, los actuales sacerdotes como los que desde el cielo nos acompañan, que con sus obispos ha formado este pastor que hoy seguirá caminando con nosotros como Padre, hermano y amigo.

Gracias, querido Maxi, porque dijiste que sí, viniendo al auxilio de este pobre pecador. Juntos serviremos mejor a este precioso pueblo de Dios que peregrina en Berazategui, en Florencio Varela y en Quilmes.

Gracias, Mons. Vincenzo Turturro, que desde la Nunciatura nos trae la Bula firmada por nuestro querido Papa Francisco.

Nuestra Iglesia Diocesana camina de la mano de María Inmaculada. Siempre ha brillado en tu camino, querido Maxi.  El Santo Cura Brochero cariñosamente la llamaba “Mi Purísima”. El Padre Obispo Jorge la honraba cada año en Luján, y en sus manos maternales ofrendó su vida a Dios. Hoy, se hace muy cercana a tu corazón de pastor, para sostenerte en tu propósito: “SEGÚN TU PALABRA”.

Que cada día, como el querido Negro Manuel, podamos decir: “¡SOY DE LA VIRGEN NOMÁS!”

martes, 7 de noviembre de 2017

Jorge Novak, Siervo de Dios.


Con gran alegría compartimos la primera "imagen/estampita" de oración en relación al SIERVO DE DIOS JORGE NOVAK, PRIMER OBISPO DE QUILMES, para pedir gracias de su intercesión y su camino de santidad. Una alegría para el mundo, la Iglesia Universal y para la Iglesia de Quilmes en particular. 
"Concédenos la gracia que humildemente te pedimos por intercesión de Jorge Novak en la esperanza de que pronto sea contado entre los santos reconocidos por tu Iglesia"
Rogamos Compartir y Difundir.
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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Madre, enséñanos a construir la paz


Madre, enséñanos a construir la paz

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"Recordemos que amor llama amor. Hagamos que sea grande, bello, responsable en nuestra vida, para que sea un rayo de esperanza para los demás"

Papa Francisco


El sábado 30 de septiembre y el domingo 1º de octubre se desarrollará la 43° Peregrinación Juvenil a Luján.
Este año será bajo el lema: “MADRE, ENSEÑANOS A CONSTRUIR LA PAZ”.
La tradicional peregrinación se iniciará el sábado 30 de septiembre a las 12, en las puertas de la Parroquia San Cayetano de Liniers, en Cuzco 150 (cerca de General Paz y Avenida Rivadavia). De allí, la Imagen Cabecera marchará junto a los peregrinos que recorrerán cerca de 60 kilómetros para llegar al Santuario de la Virgen de Luján.
A las 7 de la mañana del domingo 1º de octubre se celebrará la Misa Central.


Lema: MADRE, ENSEÑANOS A CONSTRUIR LA PAZ


Como fruto de la oración con las intenciones que los peregrinos escriben en los cuadernos de la Basílica de Luján surge un nuevo lema para la Peregrinación Juvenil: Madre, enseñanos a construir la paz.
De miles de intenciones, uno de los datos más relevantes que conformaron un común denominador es pedirle a la Virgen por la paz en la familia, en sus hogares, en los barrios, en el país. La preocupación de sus fieles denota la necesidad de armonía, acuerdo, amistad y unión en todos los órdenes de la vida.
Sobre el lema 2017, el padre Juan Bautista Xatruch, coordinador general de la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular , explicó:
“Este año le queremos pedir esto a la Virgen, nuestra Madre. Es cierto que la necesitamos, en muchos ambientes se está viviendo mucha violencia. Hay mucho enfrentamiento, mucho desencuentro. Además, en este año electoral, también necesitamos reencontrarnos para buscar el bien de todos. Por eso necesitamos la paz, y cuanto más si miramos al mundo, ¡qué necesaria es la paz!
Y por eso la pedimos, la paz es un don de Dios, pero como todo don, implica una tarea. Dios despierta en el corazón la tendencia al bien y la paz. Pero nuestra tarea es que nos reencontremos como hermanos, y que juntos la construyamos poniendo como base la justicia.
Pidámosle a la Virgen, a Ella que siempre puso su cuerpo para construir la paz, ya que se ofreció como servidora dando de su carne para que Dios se hiciera hombre. También, al pie de la cruz, cuando Jesús estaba realizando la reconciliación entre nosotros y de nosotros con Dios, Ella, con su amor y en medio del dolor, lo acompañaba y sostenía con su ternura de Madre.
Necesitamos la paz, le pedimos a Ella que nos enseñe a construirla, a poner el cuerpo en esta tarea que es de todos.”


Por su parte, el padre Matias Viña, asesor responsable de la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular, señaló:
“Como peregrinos queremos vivir la paz que nos regala la Virgen María en Luján y sembrarla en nuestra Nación. Nos duele la violencia a la vez que muchas veces somos artífice de ella: en nuestros hogares, en la calle, en los ámbitos donde nos movemos. No estamos lejanos a la violencia, por eso todos le pedimos a la Virgen que nos enseñe a construir la paz.
Por otro lado, al tratarse de la Peregrinación Juvenil a Luján, reconocemos que los jóvenes siguen soñando con la paz. Cientos de miles de jóvenes de todos los barrios de la capital federal y de las grandes barriadas del Gran Buenos Aires y peregrinos de todo el país, se ponen en camino para encontrar la mirada de María que nos regala paz. Una paz deseada y anhelada debido a una violencia proveniente del narcotráfico y de situaciones sociales muy difíciles de superar. Violencia que duele y que muchas veces se sufre en silencio, especialmente entre los más pobres. Violencia que lamentablemente se asimila a la vida y pasa a ser común.
La Virgen de Luján es constructora de paz a través de su presencia y de muchos gestos concretos: nadie queda excluido de su presencia. Ella pone especial atención en cada uno de nosotros, recibe y acompaña cada historia, abre sus manos para abrazarnos a cada uno y a todos, nos escucha y nos ayuda a reconocernos como hermanos.
A Ella que llevó en su vientre a la Verdadera Paz, le pedimos que podamos recibir este don tan anhelado y que, siguiendo su ejemplo, podamos construirlo.


Porque los argentinos cantan y caminan, nosotros estamos preparados


A lo largo de los años, la Peregrinación Juvenil a Luján se transformó en el acontecimiento más grande y renovador de la fe del pueblo argentino. Son ciento de miles los peregrinos que caminan a los brazos de la Madre de Luján.
Para ellos, la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular prepara todo el camino, con el único objetivo de que cada uno de ellos camine cómodo y seguro hacia la Basílica de Luján.
Somos más de 6000 voluntarios que colaboramos en forma desinteresada en con Puestos de Apoyo y Puestos Sanitarios. Estamos comprometidos en revalorizar el espíritu peregrino que vivencian los fieles con su Madre.

lunes, 28 de agosto de 2017

Peregrinación Diocesana a Luján 2017

El próximo domingo 10 de septiembre llevaremos adelante una nueva Peregrinación Diocesana a Luján. Será en el marco del tercer año del trienio por la celebración de los 40 años de creación de la Diócesis de Quilmes y de ordenación episcopal de nuestro primer obispo, Jorge Novak.

Bajo el lema “Yo soy la servidora del Señor”, por la mañana, a las 10 hs, el Padre Obispo Carlos José Tissera presidirá la Misa frente a la Basílica. En caso de lluvia, esta celebración se llevaría a cabo dentro del templo. Luego de la Eucaristía, se irá en procesión hacia el recreo de los Hermanos Maristas, predio en donde se llevará a cabo el almuerzo a la canasta y la fiesta popular. Finalmente, a las 16, se rezará el Rosario.
Quienes deseen participar deberán acercarse a sus comunidades. Las parroquias, capillas y movimientos de la diócesis están organizando el viaje para toda la gente que se sume a esta Peregrinación Diocesana a Luján.
Lujan2017