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jueves, 19 de marzo de 2020
CARTA DE LOS OBISPOS DE QUILMES
Prot. N.° 123/2020
CARTA DE LOS OBISPOS DE QUILMES
Y EL CONSEJO PRESBITERAL
A TODAS LAS COMUNIDADES DE LA DIÓCESIS DE QUILMES
Quilmes, 16 de marzo de 2020.
Queridas hermanas y queridos hermanos:
Les escribimos como pastores, conscientes de nuestra responsabilidad pastoral y comprometidos en cuidar la vida de nuestro pueblo. Les escribimos con el aliento y la esperanza que sentimos nacer del Evangelio y del testimonio de fortaleza que, en tantas ocasiones, hemos encontrado en nuestra gente. Les escribimos con la certeza de que Aquel que nos llamó, nos reunió y nos envió como servidores y servidoras del evangelio de vida en abundancia, no nos abandonará jamás.
Quisiéramos compartir con ustedes algunas indicaciones y medidas preventivas, a raíz de la emergencia por la difusión del COVID-19 (Coronavirus) a nivel mundial y de las medidas de contención que, desde distintos niveles, vienen tomándose en nuestro país.
NO CEDER A LA INQUIETUD
Ante una situación que ciertamente nos preocupa, nos hacemos eco de la invitación de nuestros obispos en su mensaje del día 11 de marzo, cuando escribían:
Ante todo, quisiéramos invitarlos a mantener la calma, siguiendo las indicaciones y medidas preventivas propuestas por las autoridades e instituciones sanitarias, que en esto tienen una palabra autorizada. No nos dejemos atemorizar por mensajes de dudosa procedencia que circulan a través de medios y redes sociales, ni colaboremos con su difusión.
La confianza en Dios que nunca abandona a su pueblo, el apoyo en la solidaridad y el amor fraterno, la oración sostenida e intensificada en este tiempo de camino Cuaresmal, y los modos creativos de expresar nuestra cercanía y comunión, nos ayuden a mantener la serenidad y no ceder a la inquietud.
CUIDAR A TODOS, CUIDAR A LOS MÁS DÉBILES
El evangelio nos ha llamado al amor fraterno a imagen de Jesús. En tiempos de emergencia sanitaria, ese amor mutuo se traduce en cuidar de los otros y, en especial, de los más débiles. Todas las medidas de prevención que se nos indican buscan no sólo impedir nuestro propio contagio, sino también el contagio de los demás, en particular el de personas que, por edad o por afecciones previas, corren serios riesgos ante esta enfermedad. Permanecer en casa y evitar la circulación y los contactos entre personas durante las próximas semanas es una medida clave para evitar que el virus se difunda poniendo en riesgo nuestra vida, la de nuestros seres queridos y la de quienes viven en torno a nosotros.
Somos conscientes de que, en el territorio de nuestra Diócesis, muchos factores nos aconsejan e incluso exigen aplicar responsablemente todas las precauciones: hay franjas de población extremadamente vulnerables (sectores pobres, barrios precarios, ancianos con atención mínima de la salud, etc.); miles y miles se desplazan diariamente a sus lugares de trabajo en medios de transporte público, con la inevitable concentración de personas; los hospitales y centros de salud se verían desbordados y colapsados ante una difusión masiva de la enfermedad... No se trata de números, se trata de personas. Son rostros, historias, caminos de vida. Son nuestros familiares, seres queridos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Son nuestros hermanos y nuestras hermanas.
Actuar con responsabilidad ciudadana, seguir las medidas de higiene dispuestas, evitar salir de casa y, en los casos establecidos, guardar el aislamiento preventivo... en definitiva, hacer todo lo que dependa de nosotros para impedir que el virus siga difundiéndose es el modo concreto en que las comunidades cristianas podemos responder hoy a la llamada de Cristo: «Como yo los he amado, ámense... En esto todos sabrán que ustedes son mis discípulos» (Jn 13, 34-35).
MEDIDAS PREVENTIVAS URGENTES
Para colaborar desde nuestro lugar a las medidas de contención y prevención del Coronavirus, llamamos a todos los presbíteros y diáconos de nuestra Diócesis, a la vida consagrada, a las y los agentes de pastoral, y a las comunidades en su conjunto a actuar con toda la responsabilidad y prudencia que la situación sanitaria requiere y el amor fraterno nos exige. En particular, les pedimos que sigan estas indicaciones:
Absténganse de difundir cualquier comunicado, información o mensaje (infografías, ilustraciones, mensajes de audio o video, etc.) que no provenga, de manera segura y comprobada, del Ministerio o los servicios oficiales de Salud, la Conferencia Episcopal Argentina o del Obispado y los servicios diocesanos de pastoral de nuestra Diócesis de Quilmes. Eviten además generar confusión o inquietud difundiendo medidas o mensajes dados por otras Diócesis de Argentina u otros lugares del mundo.
Los párrocos, administradores parroquiales y directores pastorales son los responsables de tomar las medidas necesarias para el cuidado de la salud de todas las personas que asisten a sus templos, de acuerdo con las características de cada lugar, y oído el parecer del Consejo de pastoral o de algunos miembros cercanos de su comunidad.
Recomendamos también, donde sea posible, que se reúnan párrocos del decanato o, al menos, los vecinos, para adoptar medidas y criterios en común.
A todas y todos los miembros de las comunidades, les pedimos acatar y poner en práctica las indicaciones, priorizando el bien común y el cuidado de todas y todos, en especial, de las personas más vulnerables.
En cuanto a las celebraciones litúrgicas y otras acciones pastorales:
Quedan suspendidas, con efecto inmediato, todas actividades parroquiales (catequesis, centros o escuelas de formación pastoral, encuentros de oración, asambleas, etc.) y todas las celebraciones extraordinarias (Misas de sanación, celebraciones de grupos o movimientos, etc.) que reúnan en un mismo lugar a más de cincuenta personas. Esto se aplica tanto a nivel parroquial como interparroquial, decanal, etc.
A su vez, cualquier reunión o actividad que pueda ser pospuesta, aunque el número de participantes sea mínimo, debe ser pospuesta: la salud y la vida de nuestro pueblo es un bien invaluablemente mayor que cualquier actividad eclesial, y todo lo que podamos hacer para evitar la circulación y los contactos entre personas en las próximas semanas es decisivo para contener y frenar el avance del virus.
Las celebraciones dominicales, si reúnen menos de cincuenta personas, pueden seguir realizándose, observando las medidas preventivas de este comunicado y otras que puedan provenir de la autoridad de salud o servicios diocesanos.
Apelamos al discernimiento pastoral de los sacerdotes a cargo (párroco, administrador parroquial o director pastoral), en diálogo con los obispos y los decanos, para discernir si deben continuar o no las celebraciones dominicales, allí donde reúnen a más de cincuenta personas y puede garantizarse la aplicación de medidas preventivas (distancia mínima de un metro entre personas, disponibilidad de alcohol en gel o servicio de agua y jabón para toda la asamblea o al menos para sus ministros, etc.).
Los templos pueden permanecer abiertos, según se acostumbre en cada comunidad, para la oración personal y el encuentro con sacerdotes que puedan estar disponibles para recibir, escuchar y acompañar. En todos los casos, hemos de garantizar siempre que se sigan las medidas de higiene y limpieza recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de la Nación.
La celebraciones de bautismos, matrimonios y otros sacramentos o sacramentales, siempre que sea posible, conviene que se pospongan. En caso de realizarse, se debe limitar la participación a la familia más cercana o, cuanto menos, asegurar un número acotado de asistentes (no más de cincuenta personas).
Los ministros ordenados o extraordinarios que visitan y llevan la Comunión a los enfermos deben lavarse las manos cuidadosamente (con agua y jabón o usando gel antibacterial) antes de dar la comunión. Los presbíteros que celebren la Reconciliación, la Unción de los enfermos y el Viático con enfermos harán lo mismo. Cuando la situación lo aconseje, usen mascarillas.
Los servicios de Cáritas y otras iniciativas de asistencia y contención, actúen siguiendo las indicaciones de Cáritas diocesana y de la Vicaría de Solidaridad.
En cuanto a la celebración de la Eucaristía (u otras celebraciones dominicales) en particular:
El Obispo diocesano dispensa del precepto dominical a todos los fieles de la Diócesis hasta nuevo aviso. A quienes no participen de las celebraciones comunitarias, las y los invitamos a unirse al pueblo de Dios con la oración en sus casas o siguiendo las transmisiones de la Eucaristía por radio, televisión o internet.
Recomendamos y pedimos encarecidamente a personas mayores de 60 años o en algún grupo de riesgo, a las mujeres embarazadas, y a toda persona que tenga indicios de un posible contagio, que permanezcan en sus casas y, ante la presencia de síntomas, se comuniquen con los servicios de salud.
Los presbíteros, diáconos y ministros con afecciones respiratorias u otros síntomas relacionados, y aquellos que padecen enfermedades que aumentan el riesgo de contagio, deben abstenerse de asistir a las celebraciones litúrgicas.
Todos los ministros extremarán las medidas de higiene necesarias, especialmente la higiene de las manos antes y después de distribuir la Comunión.
A partir del día de la fecha:
la colecta de dinero y otros aportes solidarios se realiza después de la Comunión;
todos los gestos que impliquen contacto físico, en particular tomarse de las manos al Padre nuestro y el intercambio del saludo de la paz, se omiten o suprimen, y
la Comunión eucarística se administra únicamente en la mano, teniendo presente las recomendaciones y advertencias de nuestros Obispos en su mensaje del 11 de marzo pasado.
Invitamos a las comunidades y sus agentes de pastoral a buscar modos creativos de mantener vivo y activo el sentido de comunidad, la oración en común, la fe compartida, la preocupación por quienes están solos o enfermos... incluso en tiempos de aislamiento preventivo voluntario. La transmisión de las celebraciones a través de redes y servicios de internet (Facebook Live, Instagram, YouTube, etc.) puede ser un modo.
Todas estas medidas preventivas estarán vigentes hasta que los Obispos comuniquen nuevas orientaciones a través de los medios oficiales. La información actualizada puede encontrarse y chequearse siempre en el sitio web del Obispado de Quilmes y sus presencias oficiales en redes sociales:
https://www.obisquil.org.ar/
Facebook: DiocesisQuilmes
Twitter: @DiocesisQuilmes
Instagram: Diocesis_Quilmes
* * *
Queridas hermanas y queridos hermanos: en el camino cuaresmal hacia la Pascua del Resucitado, nuestra pascua, la situación de emergencia sanitaria nos llama a vivir concretamente el signo del amor fraterno. A todas y todos, los invitamos a confiar sin ceder a la inquietud, a cuidar de los otros y, en especial, de los más débiles, a actuar con responsabilidad y compromiso. A quienes tienen más recursos, en nombre del evangelio les pedimos que no hagan oídos sordos a sus llamadas ni cierren el corazón a las necesidades de sus hermanas y hermanos. A quienes tienen responsabilidades en la comunidad cristiana, les pedimos igualmente que actúen con seriedad, generosidad y espíritu eclesial. Todas y todos cuidamos la vida de todas y todos.
Las y los encomendamos a la cercanía amorosa del Dios que ama la vida, de la Virgen Madre de nuestro pueblo, del santo Cura Brochero y del siervo de Dios nuestro Padre Obispo Jorge Novak, comprometidos con su pueblo hasta la entrega de la vida, y todos los santos y santas que sin cansancio nos alientan y acompañan.
+ Carlos J. Tissera + Marcelo J. Margni
Obispo de Quilmes Obispo auxiliar de Quilmes
y el Consejo Presbiteral
de la Diócesis de Quilmes
lunes, 5 de agosto de 2019
Hora Santa Agosto
Querida comunidad! Los esperamos a todos el 10/8 a las 19:00 hs para vivir la misa en Sagrado Corazón y dar inicio a las 20:00 hs a un momento con Jesús como comunidad.
La hora Santa es abierta a todos!
¡Abrazo enorme!
DE MIL COLORES

viernes, 5 de julio de 2019
La Diócesis de Quilmes abre sus puertas
Desde el 5 de Julio 2019. Frente a la situación de extrema emergencia que viven hermanos nuestros que están durmiendo en la calle, la Diócesis de Quilmes abrirá las puertas de las iglesias cabeceras de cada partido a saber:
Iglesia Catedral de Quilmes,
Iglesia Sagrada Familia de Berazategui
Iglesia San Juan Bautista de Fcio. Varela.
No podemos quedar perplejos frente a tanto abandono de la persona humana, y el riesgo de vida nos mueve a realizar acciones que sabemos que son solo paliativos al drama de las personas que viven en la calle.
Es por eso que estas tres Iglesias contaran con un grupo de hermanos nuestros que los recibirá y los ayudaran para que puedan pasar estas noches de frio.
Estarán abierta para esta situación de 21 a 8hs hasta el 31 de julio, después se verá si se sigue unas semanas más.
A todas las personas de buena voluntad que puedan ayudar materialmente o desde su tiempo comunicarse a Caritas Quilmes Tel: 42007684 para coordinar los voluntarios y las ayudas.

miércoles, 13 de febrero de 2019
viernes, 28 de diciembre de 2018
Domingo 30/12 Despedimos el año!
Estamos felices y contentos de pasar un hermoso día! Queremos contagiar esta alegría a los demás, e invitarlos el 30 a vivir la última Misa de Colores del 2018!
Los esperamos, porque no hay nada más lindo que cerrar el año en familia y con los colores bien brillantes, junto a Jesús.
NO TE LO PODES PERDER!
De Colores!!!
miércoles, 28 de noviembre de 2018
miércoles, 28 de marzo de 2018
Marcelo “Maxi” Margni Obispo Auxiliar de la Diócesis de Quilmes

Marcelo “Maxi” Margni fue consagrado como Obispo Auxiliar de la Diócesis de Quilmes
Hermanas y hermanos:
El Santo Cura Brochero decía: “En la Última Cena el amor del Corazón de Jesús (ante tantas afrentas y traiciones) es cuando se acrece, se vigoriza, se agiganta, se rebalsa y se revienta, si puedo expresarme así, y hace entonces un milagro de amor que puso en admiración y espanto a los mismos ángeles” (Plática sobre la Última Cena de Jesús; primer día de la 3ª. Semana de Ejercicios Espirituales. “El Cura Brochero”. CEA. Pag. 81)
Reunidos para celebrar tan grande misterio de amor, nuestros corazones rebosan de alegría en este día. La Iglesia de Quilmes está de fiesta. Dios nos regala un nuevo obispo. Delicadezas de su amor, manifestado en el corazón bondadoso del Papa Francisco que nombró al Padre Maxi en respuesta a mi pedido de un obispo auxiliar.
Has elegido como lema: “SEGÚN TU PALABRA”
Esa Palabra ha sido proclamada hoy. Dios se hace presente en la vida de Jeremías. Desde el inicio establece una relación de amor de Padre con él. Lo conoce interiormente, desde el seno de su madre. Le habla al oído, le expresa su amor, le propone una misión, le garantiza que no lo dejará solo, y que lo ayudará. Jeremías es consciente de sus limitaciones, de su fragilidad, de su poca cosa: “¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven”.
Desde el día que aceptaste este llamado que Dios te hizo por medio del Papa Francisco para desempeñar esta misión, querido hermano Maxi, has ido experimentando fuertemente estas vivencias del profeta. Lo has contado en tantas ocasiones; lo compartiste con tus hermanos sacerdotes y con los fieles, y también en tus variados contactos. Pero particularmente, recuerdo un momento de gracia que vivimos juntos el pasado 9 de enero, con todos los seminaristas, en la pequeña capilla de la Casa de Ejercicios de Villa Cura Brochero (Córdoba). Los que estuvimos allí fuimos testigos de un verdadero abrazo consolador de ese Dios que te ama ¡Nada menos que ante la urna que guarda las reliquias del Santo Cura Brochero! No sé de dónde te brotaron tantas lágrimas. Más que demasiado joven, te mostraste en tus palabras, entrecortadas por la emoción, con un corazón de niño en brazos de tu Padre. Allí mismo trajiste el recuerdo de otro momento de gracia vivido hace más de veinte años, cuando con tu compañero el Padre Eduardo Silio, participantes de un encuentro de pastoral vocacional en Córdoba, con sus ahorros se costearon una escapada hasta ese lugar al que sólo conocían de oídas, por los apasionados comentarios del Padre Gino. Sin duda, allá lejos, el Cura Brochero anticipaba la gracia de este día que estamos celebrando.
Hoy vivimos con profunda alegría una realidad que nos trasciende y nos invita a fijar la mirada en Jesucristo, el enviado del Padre para salvar al mundo. Él envió a su vez a los Apóstoles para que, llenos del Espíritu Santo, anunciaran el Evangelio y reuniendo a todos los hombres en un solo rebaño, los santificaran y los pastorearan. A fin de asegurar la continuidad de este ministerio hasta el fin de los tiempos, los Apóstoles eligieron colaboradores a quienes comunicaron por imposición de las manos, que confiere la plenitud del sacramento del Orden, el don del Espíritu Santo que habían recibido de Cristo. De este modo se ha conservado tan importante ministerio a través de los tiempos. Por el ministerio paternal del Obispo, el mismo Jesucristo sigue predicando el Evangelio, administrando los sacramentos de la fe a los creyentes.
Todo esto lo hace el Obispo, pero con un único estilo, el de Jesús, “que no vino a ser servido, sino para servir y dar la vida en rescate por una multitud” (Mt. 20, 28)
Estamos ante la Catedral de Quilmes. Al mirarla, viene a nuestro recuerdo la persona del primer pastor diocesano, el Padre Obispo Jorge Novak, quien te recibió en el Seminario y te ordenó sacerdote. Aquí mismo él fue ordenado obispo aquel 19 de septiembre de 1976. Ese día dijo: “Es nuestra más urgente tarea como comunidad cristiana la evangelización, la que hallo expresada en esta frase punzante del Apóstol: “Pobre de mí si no predicara el Evangelio” (1 Co. 9, 16). El Padre Obispo Jorge anticipó fehacientemente lo que hoy Francisco llama “una Iglesia en salida” cuando dice: “En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de “salida” que Dios quiere provocar en los creyentes… Salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20) Novak mantuvo siempre encendida en su corazón la llama ardiente de la misión, que lo llevó a estar atento a la realidad del hombre y de la mujer de este sur de Buenos Aires. Así se expresaba: “Llegué como obispo de una diócesis de obreros, y hoy me toca pastorear una diócesis de desocupados” (Luis Liberti. “Jorge Novak, testigo y sembrador de esperanza”, pg. 280).
San Pablo, en su segunda carta a los Corintios que se ha leído, dice: “Investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos… Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús (4, 1.5). Estas palabras, querido hermano Maxi, nos consuelan, ante el temblor que nos causa sentir lo sagrado de este inmenso servicio. “Llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios” (4, 7) Algo así es lo que Novak experimentaba, luego de veinte años como obispo de Quilmes, cuando dice: “En mi ordenación episcopal, el consagrante principal me formuló esta pregunta: ¿quieres mostrarte afable y bondadoso, en el nombre del Señor, con los pobres, con los que no tienen casa y con los necesitados? Contesté: “Sí, quiero”. No podía imaginar en ese momento los alcances de la pregunta y de mi respuesta. El propósito era sincero, pero lo que me demandaría el ministerio en ese campo sólo se develaría paso a paso”. Estamos ante un acabado ejemplo de lo que es la formación permanente de un obispo.
Las cuatro estrellas de tu escudo episcopal hacen referencia a esos cuatro cauces por los que se desplegó la vida de esta Iglesia de Quilmes, de la mano de su primer obispo: la opción preferencial por los pobres, la misión evangelizadora, la defensa de los derechos humanos y el servicio a la unidad de los cristianos. Cuatro estrellas que brillan en nuestro camino, nacidas del corazón de este Siervo de Dios, a quien miramos como intercesor, y que el Papa Francisco, el pasado 2 de febrero lo definió así: “Novak es una verdadera luz en el episcopado argentino”.
Ese día tuve la oportunidad de agradecerle a Francisco personalmente la gracia de tener nuestro obispo auxiliar. El Papa nos da la clave para vivir nuestro ministerio episcopal, en esas palabras dirigidas a los obispos latinoamericanos en Brasil: “Quien conduce la pastoral es el Obispo. El Obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear… Los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida… Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos.
Nada seríamos si no es por aquellos que nos dieron la vida y nos formaron en el amor: la familia. Gracias mamá Liliana (“Lili”) por entregar tu hijo a Dios y a su pueblo. Maxi siempre cuenta anécdotas familiares… ¡Gracias Laura y famlia; gracias Marcos y familia.! Y al papá Juan Carlos, representado por estos familiares venidos desde Suiza, trayéndonos el recuerdo del bisnono Celestino Margni que dejó su familia y su tierra buscando un porvenir mejor para sus hijos. Estos familiares han venido acompañados por el párroco de Medeglia, que décadas atrás también desempeñó su ministerio en Berazategui y otros lugares de la diócesis. ¡Gracias por acompañarnos!
Gracias al Presbiterio de la Diócesis de Quilmes, los actuales sacerdotes como los que desde el cielo nos acompañan, que con sus obispos ha formado este pastor que hoy seguirá caminando con nosotros como Padre, hermano y amigo.
Gracias, querido Maxi, porque dijiste que sí, viniendo al auxilio de este pobre pecador. Juntos serviremos mejor a este precioso pueblo de Dios que peregrina en Berazategui, en Florencio Varela y en Quilmes.
Gracias, Mons. Vincenzo Turturro, que desde la Nunciatura nos trae la Bula firmada por nuestro querido Papa Francisco.
Nuestra Iglesia Diocesana camina de la mano de María Inmaculada. Siempre ha brillado en tu camino, querido Maxi. El Santo Cura Brochero cariñosamente la llamaba “Mi Purísima”. El Padre Obispo Jorge la honraba cada año en Luján, y en sus manos maternales ofrendó su vida a Dios. Hoy, se hace muy cercana a tu corazón de pastor, para sostenerte en tu propósito: “SEGÚN TU PALABRA”.
Que cada día, como el querido Negro Manuel, podamos decir: “¡SOY DE LA VIRGEN NOMÁS!”
martes, 6 de septiembre de 2016
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